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martes, 3 de mayo de 2011

LA LUZ MALA.


Cuentan los puesteros de una localidad cercana a Villa Tehuelches que han visto al diablo en persona, portando una extraña lámpara, por sectores de Morro Chico.

Se comenta incluso que un joven del sector quedó perturbado mentalmente tras ver a la luz mala, como llaman a esa lámpara del demonio.

Este es el relato de un anciano que fue testigo de la luz: “Un día de invierno quedé de juntarme con otro veterano. Yo iba caminando cuando una luz me empezó a seguir. Yo dije, Teodoro, no hagas bromas, creyendo que eran cosas del otro anciano. Repetí varias veces lo mismo, y por culpa de la luz me caí en un pozo que parecía no tener fin, hasta que llegué al fondo. Se parecía a una cueva y comenzaron a aparecer espíritus, almas, muertos y otras figuras tétricas”.

Un día un joven ovejero trató de seguir a la luz y esto fue lo que le sucedió: “Esta maldita luz tiene que aparecer –dijo-, o de lo contrario me mato”. Entonces una luminosidad rompió la oscuridad circundante. El joven ovejero inició una lucha con esa luz, hasta caer rendido. Dice la gente de campo que tras su muerte el joven se convirtió en árbol, y advierte con un movimiento de sus ramas cuando la luz mala va a aparecer.

lunes, 18 de abril de 2011

EL PATO QUETRU


Una mujer anciana, en compañía de sus hijas, también logro huir de aquella atroz matanza. Protegió con su capa a sus hijas llegando con ellas a orillas del mar convertidas en patos quetrus.

domingo, 20 de marzo de 2011

EL PUESTO EMBRUJADO


Esta historia sucedió cerca de la comuna de San Gregorio, en una estancia cuyo nombre no recuerdo.

Un día a un señor le dijeron que en el puesto donde él pensaba ir a trabajar, se sentían cosas raras en la noche. El señor no hizo caso de estos sabios consejos de los hombres del campo y fue al puesto. La primera noche durmió bien. Al otro día, desde su cama, al amanecer, sintió unas manos invisibles que ponían a calentar el agua para el desayuno. Y se dijo ¡es sólo mi imaginación!

Muchas mañanas, al clarear el alba, se escuchaban pasos de caballos con ese galopar seguro y tranquilo del que inicia sus labores, luego el jinete desmontaba y amarraba su corcel al palenque. En medio del temor y la angustia, el señor se levantaba a mirara por la ventana. El sol nacía a las orillas del cielo y no había nada, ni nadie. Aquello sucedía tantas veces, que daba la sensación de que el puesto y el trabajo eran compartidos. Un día el señor, tomó sus aperos y perros y se marchó.

Pasaron veranos e inviernos y los perros trabajaban de paso en el puesto y luego de un tiempo, también se marchaban. Una primavera, cuando las flores se abren tibiamente al sol, el dueño del poderoso imperio ganadero mandó a desarmar el puesto y cual no sería la sorpresa a todos cuando encontraron debajo de la vieja casa el cuerpo sin vida de un hombre, que tal vez lo único que pedía era cristiana sepultura o bien que lo dejasen vivir tranquilamente en esas soledades, en su casa, en el puesto.

viernes, 11 de marzo de 2011

AYAYEMA


Ayayema, espíritu del mal, es muy temido por los qawashkar, dispone de las fuerzas naturales y en especial del viento del noroeste, que vuelca las canoas. El alarga las llamas de la fogata hasta quemar la cabaña; lo mismo, al crepitar, sus brasas queman la piel desnuda. Ayayema mora en los pantanos y cuando el campamento ésta dormido toma posesión de los indígenas. En su avance subterráneo penetra en las cabañas e impone su presencia maléfica en los sueños, causando las enfermedades y las muertes.

Tiene olor a pobredumbre. Cuando del suelo de al cabaña empiezan a emanar olores, es signo de al presencia de Ayayema, entonces es preciso mudarse de campamento.

LA BANDURRIA


Un joven selknam, que participaba en la matanza de las mujeres, abuso de algunos cadáveres. Luego de tan deplorable acto, se transformo en una bandurria; por eso esta ave lleva una marca en el cuello para recordar el deshonor cometido.

martes, 8 de marzo de 2011

MWONO


Este es el espíritu de la cima de las montañas, de los glaciares y del ruido. Es menos dañino que ayayema y Kawtcho, pues su dominio y acción recae sobre los que osan trepar la montaña o aventurarse por los glaciares. Mwono manda las avalanchas, arrastrando grandes peñascos tierra y árboles sembrando la destrucción a su paso.